s05e06
Tomo mate en la cocina y pienso. Con el mate al costado abro la compu y escribo. Recuerdo una canción de un amigo (Julián Villarraza) que dice algo así como qué hacer cuando el mundo nos deja afuera. Cuando lo escucho cantar, me siento un poco afuera del mundo. Es un buen verso, me digo. Veo a muchos en la misma que yo.
Boca no le pudo ganar a Racing, me puse un poco triste pensaba que íbamos a ganar el campeonato. Después me la paso mirando TikTok reacciones a los goles y a las opiniones de la gente. Ayer Boca se quedó afuera del mundo.
Sigo con este diario porque me pone una meta, yo sé que no está tan bueno, pero lo escribo igual porque escribir me hace bien. Mantener este diario me hace bien aunque me sienta un poco afuera del mundo.
Una cosa lleva a la otra y así como que vas arrancando y cuando menos te das cuenta, ya son dos páginas. Y dos páginas están bien. O una y media para alguien que se siente un poco afuera del mundo es un montón. Sigo tomando mates y me pregunto qué hubiera pasado si Ubeda no hubiera sacado del mundo al changuito Zeballos en el segundo tiempo. Capaz que la historia hubiera sido otra. Cuando pierde Boca me pongo triste. Me quedo afuera del mundo.
Imagino que estar fuera del mundo es como la oscuridad en el universo. Los heideggerianos dicen que estamos estampados al mundo o estampillados en el mundo, sumamente prendidos, una idea que me gustó siempre. Que vamos corriendo la zanahoria, digamos. Sin poder tener momentos de soledad y de vacío.
Así que ahora estoy medio arafue del mundo como dice la canción de mi amigo. Con trabajo y casa, pero afuera igual. Por sobre todas las cosas en soledad esa que es muy parecida a la oscuridad del universo.
Es bastante rara porque hay que aprender a comprenderla y a hacerse amigo. A pegarse a ella. Sigo tomando mate afuera del mundo y creo que no se ve nada mal. Después me voy al trabajo y la rutina diaria de mirar las cajas y las cosas en el mismo lugar que quedaron ayer y antes de ayer. Los papeles tirados y la mercadería. El local.