“Maia Navas le presta oído al que sueña”, dicen Carlos Lescano y Fernanda Toccalino en su libro Hechizo Natal, sobre su obra Sueños; y yo digo sí también, en relación a Las formas de la invención, su película documental presentada en el Ficer 2025.
Porque soñar es inventar, e inventar es felicidad. Y lo que se inventa, se escucha, se vé, se toca. Toma forma y se enreda en una calurosa tarde noche en las afueras de una ciudad correntina.
Hay un meme donde (en apariencia) un investigador conversa con un paciente psiquiátrico y le pregunta : “¿está____ en la habitación con nosotros”? Un procedimiento artístico en mayor o menor medida no es más que eso.
Me hubiese gustado girar en la platea y haber dicho “¿ustedes están viendo lo mismo que yo?” Porque veo en la pantalla a unos muchachos haciendo unas columnas de hormigón, luego un puesto de venta de torta fritas, luego un vendedor de medias, luego unos jóvenes que instalan un árbol de navidad en el exterior de una estación de servicio. Lo que podría ser algo simple y cotidiano, con insistencia, se vuelve extraño.
Retratar es experimentar, Maia demora la mirada en eso que miramos al pasar. “Hay arte en una mujer regando la pared exterior de una casa para refrescarla?”, diría el investigador; y “si” diría mi yo en bata sobre silla de plástico. Luego me pararía y gritaría. “pues claro que si!”. Las cosas se ganan su lugar, insisten a fuerza y tiempo. Maia les encuentra el punto.
En Las formas de la invención las labores son blandas, de baja insistencia, con herramientas muchas veces complejas, pero precarias. Una freidora de papas, una cuerda para colgar barriletes, una máquina para desmontar llantas. Las personas que las traccionan, por momentos muy concentradas en sus tareas, pareciera que en cualquier momento podrían abandonar su labor e intercambiar puesto con los otros personajes.
En estos tiempos donde todos somos sustituibles, donde la flexibilización reina, y en la que Bertie Benegas Lynch dice que no cree en la obligatoriedad de la educación y que “La libertad también es que si no querés mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitás en el taller, puedas hacerlo”, Maia ( y en ella a toda la comunidad que documenta) apela a la solidaridad, a los vínculos, a las formas colectivas, al vitalismo.
Las palabras de Bertie donde más duelen es ahí, en el barrio: Al final de la película aparecerá como un espectro en la noche nuestro actual presidente en una gigantografía callejera con su mirada Kubrick y los candidatos locales.
El impacto de las condiciones de vida se refleja en la transversalidad generacional de los personajes. Hay abuelos y nietos, hay jóvenes calisténicos jugando a la pelota, hay colegas bomberos, albañiles de toda índole, hay encuentros azarosos, hay pasistas de carnaval y aspirantes a bailarines que se quedaron afuera con un jarra de fernet en botella cortada por no poder pagar la entrada.
Hay formas del comercio y de la changa tratadas con benevolencia y cercanía.
Y cierro por donde comencé, por Hechizo Natal, en palabras de la autora en relación a otra de sus obras pero aplicable aquí también: “-Porque la clave, me parece, es eso. Lo hermoso que es rescatar eso que queda. Porque los restos de amor son amor”.
***
*Más info: https://ficer.com.ar/pelicula/las-formas-de-la-invencion/